Inteligencia Geopolítica

El poder de las dependencias: el nuevo mapa de la economía global

En un mundo interconectado, la verdadera fuerza geopolítica no reside únicamente en el control del territorio, sino en la capacidad de dominar las redes de dependencia económica

La pregunta decisiva de la geopolítica contemporánea ya no es solo quién controla un territorio, sino quién puede permitirse interrumpir una relación económica sin sufrir sus consecuencias más graves. En un mundo construido sobre cadenas de suministro internacionales, infraestructuras compartidas y tecnologías concentradas, el poder pertenece cada vez más a quien logra hacer a los demás dependientes de sus propias redes, conservando para sí la posibilidad de encontrar una alternativa.

Esta dinámica, definida como weaponized interdependence por académicos como Henry Farrell y Abraham Newman, transforma las conexiones económicas en instrumentos políticos. Es esta asimetría la que define la nueva geografía del poder económico. Una potencia no es fuerte únicamente por poseer recursos, industrias o capacidad militar. Es fuerte cuando ocupa una posición difícilmente sustituible en el sistema mundial: una moneda utilizada en los intercambios internacionales, una tecnología indispensable, una plataforma digital, una infraestructura logística o una fase crucial de la producción.

La centralidad no es solo geográfica

Los puntos de dependencia no coinciden necesariamente con estrechos y canales marítimos. Pueden encontrarse en el interior de una fábrica, de un sistema financiero o de una red digital. La concentración en Taiwán de una parte esencial de la producción mundial de los semiconductores más avanzados (con TSMC ostentando una cuota dominante en el mercado de chips con nodos de proceso más sofisticados) otorga a la isla una centralidad que supera con creces su peso demográfico y territorial. Sin esos componentes, numerosas producciones industriales, desde vehículos hasta sistemas de inteligencia artificial, se enfrentarían a dificultades inmediatas y paralizantes.

Asimismo, en las cadenas de materias primas críticas, la disponibilidad del mineral representa solo una parte del poder. Lo que realmente cuenta es el refinado, el procesamiento y la capacidad de transformarlo en un componente utilizable por la industria. Un país puede poseer yacimientos importantes y seguir siendo dependiente de quien controla las fases productivas posteriores de alto valor añadido.

Las finanzas siguen una lógica análoga. El papel internacional del dólar, el acceso a los sistemas de pago y la presencia en los principales mercados de capitales permiten a Estados Unidos ejercer una influencia que no requiere un control físico directo. Las sanciones financieras demuestran cómo la exclusión de una red puede generar consecuencias comparables a las de un bloqueo material.

Por último, los datos transitan a través de cables submarinos, centros de procesamiento y plataformas privadas. Así pues, incluso la economía aparentemente inmaterial posee su propia geografía, compuesta por infraestructuras localizadas y vulnerables.

La nueva geografía del poder

La globalización ha transformado ciertos lugares y funciones en pasos casi obligados, otorgándoles un valor estratégico muy superior a sus dimensiones físicas. No se trata solo de estrechos marítimos, sino también de «nodos inmateriales» como los servidores y los cables de fibra óptica que gestionan el tráfico global de datos.

El estrecho de Ormuz representa claramente este fenómeno. Su relevancia no deriva de su extensión territorial, sino de la cantidad de energía que lo atraviesa y de la dificultad de sustituirlo rápidamente. Una tensión militar en la zona puede producir efectos económicos globales incluso antes de que el tráfico se bloquee realmente. La mera amenaza de una interrupción activa mecanismos económicos inmediatos. Las compañías de navegación, aseguradoras y operadores financieros reaccionan, en efecto, ante la probabilidad de un corte. Las primas de seguro aumentan, las empresas revisan sus rutas y los mercados incorporan en sus precios el riesgo de un menor suministro. De este modo, la amenaza adquiere relevancia económica aun cuando no llegue a ejecutarse.

La misma dinámica se ha manifestado en el mar Rojo. El desvío de buques hacia el cabo de Buena Esperanza ha alargado los viajes entre Asia y Europa, incrementando el consumo de combustible y los costes logísticos. No ha sido necesario paralizar por completo el comercio: ha bastado con hacerlo más largo, costoso e incierto para alterar los equilibrios económicos y las cadenas de suministro.

El poder contemporáneo consiste, por tanto, también en la capacidad de imponer costes a los demás. No hace falta conquistar una región industrial cuando es posible ralentizar sus suministros, limitar su acceso a la energía o alterar las expectativas de los inversores a través de la incertidumbre.

Los nodos materiales e inmateriales del poder

No todos los chokepoints cumplen la misma función. Los nodos logísticos, como los canales de Suez y Panamá, conectan las principales macroáreas productivas mundiales con las cuencas de consumo, reduciendo los tiempos de navegación y los costes del transporte marítimo. Las recientes perturbaciones en el canal de Panamá, con la reducción del calado y de los tránsitos diarios debida a severas sequías, han demostrado lo vulnerable que es la capacidad de estos puntos neurálgicos ante factores exógenos.

Los nodos energéticos, como Ormuz y Bab el-Mandeb, concentran por su parte el tránsito marítimo de petróleo y gas natural licuado (GNL), alcanzando un volumen de unos veinte millones de barriles diarios en el caso de Ormuz, equivalente a una quinta parte del consumo global de petróleo líquido. Dichos pasos pueden, por tanto, propagar con rapidez una crisis local a los precios mundiales de la energía.

El estrecho de Malaca combina ambas funciones: es fundamental tanto para el comercio asiático como para el suministro energético de China y Japón. En el segundo trimestre de 2026 transitaron por él 16,6 millones de barriles diarios de crudo, condensados y productos petrolíferos, según la EIA. La dependencia de este corredor configura el conocido «dilema de Malaca» que condiciona la política exterior y energética de Pekín. A estos pasos físicos se suman nodos menos visibles: cables submarinos, sistemas de pago, plataformas digitales, centros de procesamiento de datos y plantas que fabrican componentes difícilmente sustituibles. Su centralidad no depende de su dimensión, sino del número de conexiones que los atraviesan y de la ausencia de alternativas inmediatas. Cuanto más optimiza su eficiencia una red compleja centralizando las interacciones en pocos nodos, mayor es su fragilidad ante guerras, actos de sabotaje, desastres naturales o presiones dirigidas.

España: un caso de estudio sobre la centralidad logística y energética

El ejemplo de España muestra perfectamente cómo la posición geográfica, combinada con inversiones infraestructurales orientadas, puede crear una centralidad estratégica en una economía global basada en los flujos. España no posee grandes reservas de hidrocarburos. Sin embargo, se ha convertido en un nodo crucial para la seguridad energética europea. Gracias a su red de terminales de regasificación (GNL), la mayor de Europa, y a sus conexiones por gasoducto con el norte de África, España actúa como un hub energético capaz de diversificar los suministros de gas natural para el continente, reduciendo la dependencia de las rutas orientales. Según Enagás, en 2025 el GNL representó el 67% del aprovisionamiento del sistema, con suministros procedentes de dieciséis orígenes. Ese año, las exportaciones por gasoducto y las cargas de buques sumaron 40,5 TWh. Su capacidad de almacenamiento y regasificación la convierte en un actor indispensable en la gestión de las crisis energéticas europeas.

Paralelamente, España ha aprovechado su posición geopolítica entre el Atlántico y el Mediterráneo para convertirse en un hub logístico global. Puertos como Algeciras, Valencia y Barcelona son nodos fundamentales en las rutas del comercio marítimo mundial, funcionando como puntos de transbordo para las mercancías que viajan entre Asia, Europa, África y las Américas. Según los datos provisionales de Puertos del Estado, en 2025 los puertos de interés general movieron 556,6 millones de toneladas y 18,6 millones de TEU (unidades equivalentes a contenedores de veinte pies). El control de estas infraestructuras críticas confiere a España una influencia que va más allá de su dimensión económica relativa, convirtiéndola en un socio estratégico esencial para la fluidez del comercio internacional y la seguridad de los suministros energéticos europeos.

De la eficiencia a la resiliencia

La pandemia, la guerra en Ucrania y las crisis de las rutas marítimas han modificado el cálculo económico de empresas y gobiernos. Las compañías ya no consideran únicamente el precio de un proveedor, sino también su fiabilidad política, la seguridad del transporte y la disponibilidad real de alternativas. Conceptos como reshoring (relocalización en el país de origen), nearshoring (acercamiento de la producción) y friend-shoring (traslado a países aliados) están redefiniendo el mapa de las inversiones globales.

Sin embargo, la resiliencia no es gratuita. Diversificar proveedores, mantener mayores reservas de inventario o trasladar producciones a países más cercanos reduce la exposición a los shocks externos, pero incrementa inevitablemente los costes. La seguridad económica introduce así una especie de prima de seguro permanente en la organización de la producción mundial, poniendo fin a la era de la globalización guiada exclusivamente por la eficiencia de costes. La globalización no está terminando necesariamente; se está volviendo más selectiva, regional y condicionada por la política. Los intercambios continúan, pero se evalúan cada vez más en función de las alianzas y los riesgos estratégicos.

La ventaja de tener una alternativa: la verdadera autonomía

En esta nueva configuración, la verdadera autonomía no coincide con la autosuficiencia. Ninguna gran economía moderna puede producir internamente todo lo que necesita. La autonomía depende, más bien, de la posibilidad de sustituir una ruta, un proveedor o una tecnología cuando la dependencia se vuelve peligrosa o se utiliza como arma política.

Un país que importa un recurso de diez proveedores es menos vulnerable que uno que lo adquiere casi en su totalidad de una única fuente. Del mismo modo, una potencia capaz de desarrollar y controlar tecnologías alternativas puede resistir con mayor facilidad un control sobre las exportaciones.

El poder económico puede interpretarse, por tanto, a través de dos capacidades complementarias: hacerse indispensable para los demás e impedir que los demás se vuelvan indispensables para uno mismo. Estados Unidos combina centralidad financiera, liderazgo tecnológico y presencia militar. China, en cambio, ha construido posiciones dominantes en la manufactura, en el procesamiento de numerosas materias primas y en las infraestructuras logísticas. Otros Estados adquieren influencia gracias a su ubicación a lo largo de rutas energéticas y comerciales esenciales.

El dilema europeo

La Unión Europea dispone de un gran mercado, de importantes capacidades industriales y del poder de fijar normas y estándares (el denominado «efecto Bruselas»), que con frecuencia influyen también en las empresas extranjeras. Sin embargo, sigue estando expuesta en numerosos sectores: energía, materias primas críticas, tecnologías digitales y semiconductores avanzados.

La respuesta europea no debería consistir en el intento irrealista y contraproducente de cerrarse al comercio mundial. Debería, en cambio, reducir las dependencias excesivas y concentradas, desarrollar capacidades de sustitución (en línea con los objetivos fijados por el Reglamento UE sobre materias primas fundamentales) y emplear mejor la fuerza del mercado común en las negociaciones internacionales. Esto requiere una estrategia de visión a largo plazo que distinga las interdependencias económicas normales de las vulnerabilidades verdaderamente estratégicas. No toda importación representa un riesgo. Sin embargo, resulta necesario intervenir cuando la interrupción de un solo flujo puede paralizar sectores económicos enteros.

Reconsiderar las distancias a través del gravity model

Sin embargo, la tradicional distancia geográfica medida en kilómetros no refleja la realidad operativa y geopolítica de los flujos comerciales contemporáneos. Dos países pueden estar relativamente cerca y, sin embargo, resultar distantes desde el punto de vista económico si sus conexiones dependen de una ruta insegura, de infraestructuras insuficientes o de un chokepoint sujeto a interrupciones.

Por el contrario, economías muy distantes pueden estar estrechamente integradas cuando se hallan unidas por rutas fiables, puertos eficientes y conexiones digitales desarrolladas. Integrar en el gravity model las distancias marítimas, los índices de centralidad de red (degree y betweenness centrality) y los costes de seguro vinculados al riesgo asociado a los pasos estratégicos permitiría estimar no solo qué tan alejados están dos mercados, sino qué tan frágil es realmente la conexión que los une. Desde esta perspectiva, una crisis localizada puede incrementar de forma repentina la «distancia económica» entre regiones enteras, alterando flujos comerciales, costes y ventajas competitivas.

Una geografía hecha de relaciones

En el siglo XXI, la posición de un Estado no depende solo de sus fronteras, sino del papel que ocupa en las redes internacionales. Ciertos territorios se vuelven centrales porque conectan rutas; ciertas empresas, porque poseen tecnologías insustituibles protegidas por patentes; algunas monedas, porque permiten liquidar los intercambios globales. La nueva geografía del poder es, pues, una geografía de relaciones y dependencias.

Las crisis de Ormuz, del mar Rojo o de los semiconductores no son fenómenos aislados, sino expresiones de una misma transformación geopolítica y económica. El control territorial sigue importando, pero la competición global se decide cada vez más en la capacidad de abrir o cerrar el acceso a las redes, fijar las condiciones de participación y disponer de alternativas cuando una conexión falla. Hoy no solo es poderoso quien controla un espacio, sino quien puede condicionar los flujos sin quedar cautivo de ellos.

Luigi Capoani, economista, investigador y profesor de Economía Internacional en la Universidad Ca’ Foscari de Venecia. Es doctor por la Universidad de Salerno. Investiga sobre economía internacional, política industrial, innovación tecnológica y el desarrollo regional.

Alice Brovelli, analista en el European Youth Think Tank (EYTT). Se dedica a la investigación económica internacional, análisis de datos y revisión crítica de documentos científicos, con especial interés por las dinámicas económicas, la cooperación y los sistemas internacionales.

Fuentes:

Henry Farrell, Abraham L. Newman; Weaponized Interdependence: How Global Economic Networks Shape State Coercion. International Security 2019; 44 (1): 42–79. doi: https://doi.org/10.1162/isec_a_00351

Klingler-Vidra, R. (2026, April 1). How Taiwan came to dominate the global chip industry. The Conversation. https://theconversation.com/how-taiwan-came-to-dominate-the-global-chip-industry-276939

Baglioni, A., Barba Navaretti, G., Hamaui, R., Lossani, M., & Parsi, V. E. (2023). Le relazioni internazionali alla prova di guerra e Covid (Osservatorio Monetario 1-2023). Laboratorio di Analisi Monetaria, Università Cattolica del Sacro Cuore / ASSBB. https://air.unimi.it/bitstream/2434/985208/3/OM1_23%282%29.pdf

The Brussels Effect: How the European Union Rules the World. (2020). Columbia Law School Scholarship Archive. https://scholarship.law.columbia.edu/books/232/

Regolamento (UE) 2024/1252 del Parlamento europeo e del Consiglio (2024), https://eur-lex.europa.eu/legal-content/IT/TXT/?uri=CELEX:32024R1252.

U.S. Energy Information Administration (EIA), «Volume of crude oil and petroleum liquids transported through world chokepoints and the Cape of Good Hope, 2020–1H25», in Short-Term Energy Outlook (febbraio 2026), https://www.eia.gov.

Panama, meno navi nel Canale da settembre per la siccità causata da El Niño. ANSA.it. https://www.ansa.it

Forbes Italia. (2026, 24 luglio). Stretto di Malacca: lo snodo che pesa quanto Hormuz. Forbes.it. https://forbes.it/2026/07/24/stretto-malacca-snodo-pesa-quanto-hormuz/

Real Instituto Elcano. (s.d.). AccelerateEU: European responses to a new energy crisis. Real Instituto Elcano. https://www.realinstitutoelcano.org

EjePrime. (s.d.). España como hub logístico y marítimo. EjePrime. https://www.ejeprime.com

Yotov, Y. V., Piermartini, R., Monteiro, J.-A., & Larch, M. (2016). An Advanced Guide to Trade Policy Analysis: The Structural Gravity Model. World Trade Organization & UNCTAD. https://unctad.org/system/files/official-document/gds2016d3_en.pdf

Capoani, L. Review of the gravity model: origins and critical analysis of its theoretical development. SN Bus Econ 3, 95 (2023). https://doi.org/10.1007/s43546-023-00461-0

U.S. Energy Information Administration (EIA). (2026, 12 de agosto). Global Energy Security Data, tablas 2 y 3 (1T2025–2T2026). Short-Term Energy Outlook. https://www.eia.gov/outlooks/steo/report/energysecurity/article.php

Enagás. (2026). Informe del Sistema Gasista Español 2025. https://www.enagas.es/es/sala-comunicacion/publicaciones/informe-sistema-gasista-espanol/

Puertos del Estado. (2026, 27 de enero). Los puertos de interés general registraron cifras récord de tráfico de mercancía general y TEUs en 2025. Datos provisionales de cierre. https://www.puertos.es/comunicacion/los-puertos-de-interes-general-registraron-cifras-record-de-trafico-de-mercancia-general-y-teus-en-2025

Alice Brovelli y Luigi Capoani

Quizá también te guste

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Contáctanos

Pide información o cuéntanos lo que te parezca interesante.

© Inteligencia Geopolítica 2026

Inicia sesión

¿Todavía no te has suscrito?

Suscríbete y accede a todos los análisis y contenidos exclusivos de Inteligencia Geopolítica.

Scroll al inicio