Las Islas Kuriles son un archipiélago que se extiende a lo largo de una distancia de 1300 kilómetros entre la peninsula rusa de Kamchatka y la isla japonesa de Hokkaido
Las Islas Kuriles son un archipiélago que se extiende a lo largo de una distancia de 1300 kilómetros entre la peninsula rusa de Kamchatka y la isla japonesa de Hokkaido

El 13 de agosto de 2026, Vladímir Putin realizó su primera visita a las islas Kuriles, siendo el primer líder ruso en pisar la isla desde hace más de dos décadas. El hecho de que un jefe de Estado plante un pie en unas islas remotas en una región tan aislada como el Pacífico Norte pueden parecer a primera vista como un tema irrelevante.
Sin embargo, al hacerlo, Putin ha reactivado las alarmas de un conflicto que lleva décadas abierto contra un antiguo vecino enemigo, y ahora alineado con Estados Unidos, como es Japón. Entonces, ¿de qué trata este enfrentamiento? ¿Y dónde están estas islas?
La geografía de las Kuriles
Las Islas Kuriles son un archipiélago que se extiende a lo largo de una distancia de 1300 kilómetros entre la península rusa de Kamchatka y la isla japonesa de Hokkaido, separando el Mar de Ojotsk de la parte norte del Océano Pacífico. Este es un conjunto de 30 islas, aunque se considera un total de 56 si se tienen en cuenta islotes menores.
Toda esta cadena se encuentra actualmente bajo administración rusa, concretamente dentro de la Región de Sájalin, una isla al oeste del archipiélago con mayor extensión territorial. Moscú las agrupa en tres grupos: las Kuriles del Norte, más cercanas a la Penísula de Kamchatka, las Kuriles Centrales, y las Kuriles del Sur.
Este último conjunto, formado por las islas de Etorofu (Iturup, en ruso), Kunashiri (Kunashir), Shikotan y el grupo de islotes Habomai, es el motivo de la disputa con Japón. Tokio los denomina “Territorios del Norte”, considerándolas como un territorio suyo ocupado ilegalmente por los rusos.
¿Desde cuándo existe este conflicto?
Tras la apertura de Japón al resto del mundo a mediados del siglo XIX, se firmó el Tratado de Shimoda en 1855 como una primera definición de los límites fronterizos entre Rusia y Japón. La línea se trazó entre las Islas de Etorofu y Urup, entendiéndose que todo lo que quedaba al sur de la primera isla mencionada sería de Japón y lo que estuviera al norte de la segunda pertenecería a Rusia.
En 1875, con el Tratado de San Petesburgo, Tokio cedería a Moscú todos los derechos sobre la mencionada isla de Sájalin a cambio de que los rusos cedieran toda la cadena de las Kuriles hasta Kamchatka. Sin ambargo, muchos años más tarde y con la derrota japonesa tras la Segunda Guerra Mundial, el Tratado de San Francisco de 1951 obligó a Japón a renunciar a “todo derecho, título y reclamación sobre las Islas Kuriles”.
La ambigüedad textual, sumada a que la URSS nunca llegó a firmar este Tratado, fue el punto de partida del conflicto actual. Por un lado, Japón sostiene que la renuncia afectaría a las Kuriles cedidas a partir de 1875, es decir, desde Urup hacia el norte, ya que las Kuriles del Sur, al ser territorio japonés desde 1855, nunca estuvieron incluidas. Por otro lado, Rusia defiende que el término “Islas Kuriles” hace referencia a la cadena entera incluidas las islas del Sur, que habían sido ocupadas por la Unión Soviética en 1945.
¿Por qué son tan importantes estratégicamente?
Hay cuatro razones por las que este conjunto archipelágico es de clara relevancia estratégica y, por lo tanto, por las que ninguna de las dos partes está dispuesta a renunciar sus pretensiones:
1. Control de los pasos hacia el Pacífico: las Kuriles del Sur controlan varios de los estrechos que conectan el mar de Ojotsk con el océano Pacífico. Esto es crucial porque el mar de Ojotsk es donde Rusia despliega parte de su flota de submarinos nucleares (basada en Kamchatka y Vladivostok). Controlar estas islas permite a Rusia mantener ese mar como una especie de «santuario» protegido para sus submarinos estratégicos, dificultando su detección y seguimiento por parte de EE.UU. o Japón.
2. Recursos pesqueros: las aguas que rodean las islas son extraordinariamente ricas en pesca (salmón, cangrejo, calamar), lo que genera disputas constantes sobre derechos de pesca entre pescadores japoneses y la guardia costera rusa.
3. Recursos minerales y energéticos: se ha reportado la presencia de renio (un metal raro usado en superaleaciones), oro, plata y posibles yacimientos de hidrocarburos en la plataforma continental cercana.
4. Simbolismo político-militar: para Rusia, ceder estas islas se percibiría internamente como una señal de debilidad, especialmente en el contexto actual de confrontación con Occidente.
De hecho, Iturup alberga una de las bases militares más estratégicamente importantes de Rusia en el Pacífico. En años previos, Moscú desplegó misiles tierra-buque Bastión en Paramushir y sistemas de radar en Matua, con un alcance superior a 320 km, además de basar cazas de combate en Iturup, consolidando el mar de Ojotsk como bastión de su flota submarina.
¿Por qué han vuelto al foco geopolítico global?
A primera vista, la ya mencionada visita de Putin a Iturup (o Etorofu) parece una maniobra innecesaria, sin embargo, no resulta de tal modo si tenemos en cuenta el refuerzo de la inversión en las capacidades de defensa niponas tras la llegada de Sanae Takaichi al poder. Dicho rearme está rompiendo con más de siete décadas de restricción constitucional al gasto en defensa.
El objetivo fijado en la Estrategia de Seguridad Nacional de diciembre de 2022, elaborada bajo el entonces primer ministro Fumio Kishida, tras la invasión rusa de Ucrania y en línea con el compromiso de los países de la OTAN de destinar el 2% del PIB a defensa, es alcanzar ese umbral en 2027. El presupuesto de 2026, impulsado por Takaichi, incluye además 100.000 millones de yenes para el nuevo sistema costero de drones «SHIELD», cuya finalización está prevista para marzo de 2028.
El viaje de Putin llegó apenas días después de que Japón publicara su libro blanco de defensa de 2026, el primero en la historia de posguerra japonesa en identificar explícitamente a China y Rusia como amenazas de seguridad graves y en esbozar una cooperación de defensa ampliada con EE.UU.
Durante la jornada, Putin visitó el complejo de procesamiento de pescado Yasny, una escuela local y se dirigió a marineros rusos comparando la actividad militar en el Lejano Oriente con la invasión de Ucrania, al afirmarles que ellos «también están en el frente».
Además, hablando desde un buque participante en ejercicios de la Flota del Pacífico, declaró que el estatus actual de las Kuriles «está consagrado en documentos internacionales como una realidad surgida tras el resultado de la Segunda Guerra Mundial». Las tensiones aumentan al haberse conocido el reciente envío de trece mil soldados, misiles y submarinos nucleares desde Rusia.
La primera ministra Sanae Takaichi calificó la visita de «absolutamente inaceptable», señalando que «ofende los sentimientos del pueblo japonés» y dificulta la normalización de relaciones a medio y largo plazo. Moscú, por su parte, a través de la portavoz María Zajárova reiteró que Iturup es legalmente parte integral de Rusia.
Takaichi subrayó además el deterioro de la relación bilateral desde la invasión rusa de Ucrania en 2022, cuando Japón se sumó a las sanciones occidentales contra Moscú, y advirtió de que la visita «solo profundizará el sentimiento negativo hacia Rusia en Japón» y dificultará la reconstrucción del vínculo a largo plazo.
¿Qué escenarios se pueden esperar?
Tras este incidente, la relación ruso-japonesa entra en una fase de mayor incertidumbre. Se pueden considerar escenarios que van desde una continuidad del bloqueo diplomático, pasando por gestos militares y simbólicos de Moscú y posibles sanciones de Tokio, hasta el desenlace más preocupante: una coordinación ruso-china que sometería a Japón a presión simultánea en dos frentes, Kuriles y Taiwán. A esto se suma un reajuste de las prioridades defensivas japonesas hacia el norte y un posible congelamiento del diálogo bilateral a medio plazo.


Pide información o cuéntanos lo que te parezca interesante.
© Inteligencia Geopolítica 2026
Para ofrecer las mejores experiencias, utilizamos cookies para almacenar a la información generada por el usuario dentro del sitio web. El consentimiento nos permitirá procesar datos como el comportamiento de navegación o las identificaciones únicas en este sitio. No consentir o retirar el consentimiento puede afectar a ciertas características y funciones.