¿Qué es la geopolítica?
Desde que comenzó la década de 2020, la palabra geopolítica comenzó a estar de moda en medios de comunicación y conversaciones de personas para quienes esta disciplina era desconocida.
La pandemia de Covid-19 (2020), la crisis mundial de suministros y los escenarios inflacionarios (2021), la invasión rusa de Ucrania (2022), los ataques de Hamás del 7 de octubre y la subsiguiente invasión israelí de Gaza (2023) o las disruptivas políticas arancelarias de Donald Trump en el contexto de la guerra comercial entre China y Estados Unidos (2025) atraen la atención de dirigentes, empresas, expertos y del gran público. No es de extrañar, pues estos son los acontecimientos que marcarán la historia de esta década.
Todas las personas que intentamos comprender el mundo, sus dinámicas, su funcionamiento, incluso su porvenir, desde académicos hasta curiosos, vemos en la geopolítica una fuente de conocimiento y comprensión. Pero, ¿qué es realmente la geopolítica?
La geopolítica es una disciplina que busca analizar la dimensión geográfica de los fenómenos humanos de carácter político. Esta última frase parece sacada de un libro antiguo o generada por IA, pero no lo es. Es una definición que contiene, de manera muy concentrada, incluso simplificada, lo que es la geopolítica. La primera parte de la definición es bastante concreta -habla de la geografía-, sin embargo, el problema viene en la segunda parte -la de los los fenómenos humanos de carácter político-, por ser muy abstracta. ¿Qué es la política? ¿Qué abarca la política?
En cualquier curso de introducción, se haría referencia a la conspicua etimología: del griego antiguo πόλις (ciudad-estado) + –τικός (relativo a). Es decir, la política sería un compendio de todos los asuntos relativos al «Estado«. El problema que enfrenta la definición es que el Estado, la forma que nos hemos dado los humanos para organizarnos socialmente desde hace más de 5000 años, abarca casi todos los aspectos de la vida humana: cuántos somos, cómo vivimos, cómo nos reproducimos, cómo morimos, en qué creemos, quién toma decisiones, qué decisiones se toman, cómo garantizamos nuestra subsistencia, cómo garantizamos nuestra existencia…
Sabiendo esto, sería lógico preguntarse, ¿qué diferencia hay entre la geografía política y la geopolítica?
La geografía política es un brazo de la geografía humana que ambiciona describir y explicar, desde una posición académica, la relación de las organizaciones políticas con el territorio. La geopolítica es hermana de la geografía política, y se nutre en gran medida de ella, pero añade un nuevo factor a la ecuación: la dinámica del conflicto.
Para la geopolítica, estamos insertos en un mundo con límites que fuerzan a sus habitantes a competir por lo que hay en él. Es cierto que existe ahí fuera un universo (o múltiples) potencialmente infinito(s). Como también es cierto que en los últimos 70 años hemos conseguido salir de nuestro planeta, pisar sobre la Luna y colocar muchas de nuestras más avanzadas máquinas en diversos rincones del Cosmos, pero la realidad es que nuestro destino está ligado a este planeta. Como dijera Carl Sagan:
Look again at that dot. That’s here. That’s home. That’s us. On it everyone you love, everyone you know, everyone you ever heard of, every human being who ever was, lived out their lives. The aggregate of our joy and suffering, thousands of confident religions, ideologies, and economic doctrines, every hunter and forager, every hero and coward, every creator and destroyer of civilization, every king and peasant, every young couple in love, every mother and father, hopeful child, inventor and explorer, every teacher of morals, every corrupt politician, every ‘superstar,’ every ‘supreme leader,’ every saint and sinner in the history of our species lived there – on a mote of dust suspended in a sunbeam.
Pale Blue Dot: A Vision of the Human Future in Space
Carl Sagan
1994
Mira ese punto. Es aquí. Es el hogar. Somos nosotros. En él, todos a los que quieres, todos a los que conoces, todos de los que has oído hablar, cada ser humano que ha existido, vivieron sus vidas. La suma de todas nuestras alegrías y sufrimientos, miles de religiones seguras de sí mismas, ideologías y doctrinas económicas, cada cazador y recolector, cada héroe y cobarde, cada creador y destructor de civilizaciones, cada rey y campesino, cada joven pareja enamorada, cada madre y padre, niño esperanzado, inventor y explorador, cada maestro de la moral, cada político corrupto, cada «superestrella», cada «líder supremo», cada santo y pecador en la historia de nuestra especie, vivió ahí – en una mota de polvo suspendida en un rayo de sol.
Un punto azul pálido: una visión del futuro humano en el espacio
Carl Sagan
1994

Nuestro hogar es aquí. Todo lo que conocemos está aquí, pero tiene fin, límites. Es esta la causa por la que los habitantes del planeta o, mejor dicho, los Estados bajo los que viven entran en conflicto. El espacio y los recursos son, en consecuencia, limitados también. La geopolítica analiza ese tablero de recursos, espacio, actores (Estados, instituciones, empresas, etc.), sus relaciones, sus estrategias y su poder.
El uso del término geopolítica aparece a finales del siglo XIX y comienza a popularizarse en el primer tercio del XX. Algunos de sus primeros ideólogos fueron el político sueco conservador Rudolf Kjellén (El Estado como forma de vida), el geógrafo alemán Friedrich Ratzel (Geografía Política) con su teoría del Lebensraum (espacio vital), el británico Alfred Thayer Mahan (Influencia del poder naval en la historia: 1660-1783) y su idea de la relevancia del poder naval o el afamado Halford J. Mackinder (El pivote geográfico de la historia), quien propusiera la teoría de Heartland. Sin embargo, la geopolítica vivió una época oscura cuando fue empleada por políticos como Karl Haushofer para justificar la política expansionista nazi.





El mal nombre de la geopolítica fue progresivamente siendo restaurado. El año de la entrada de Estados Unidos en la II Guerra Mundial (1942), el estadounidense Nicholas Spykman recicló las ideas del Heartland de Mackinder, proponiendo un Rimland o periferia euroasiática que, según él, otorgaría el dominio del continente. La globalización, el fin de la Guerra Fría, la Guerra contra el Terror y la digitalización trajeron múltiples interpretaciones geopolíticas. Algunos de los teóricos de referencia de las últimas décadas son Yves Lacoste, John Agnew o Robert Kaplan (La venganza de la geografía).




Para componer buenos análisis de geopolítica, es imprescindible conocer las teorías geopolíticas que conforman la historia de la disciplina. Sin embargo, un buen analista en geopolítica va más allá de la teoría: se atreve a pensar, a hipotetizar, ejerce una visión 360 y pone en práctica mecanismos del ciclo de inteligencia para redactar informes lo más veraces y predictivos posible.