Al igual que la propia continuidad del gobierno bolivariano, la alianza estratégica “a todo tiempo y en toda prueba” entre Caracas y Pekín, a pesar de la incertidumbre, parece estar más en vigor que en el aire, aunque queda por ver hasta qué punto EEUU puede o no forzar, bajo coacción, un golpe de timón en el país caribeño














