Elecciones generales en Zambia en 2026

La elección llega cinco años después de la alternancia democrática de 2021, cuando Hichilema derrotó a Edgar Lungu y puso fin al dominio del Patriotic Front

Zambia celebrará elecciones generales el 13 de agosto de 2026 en un contexto marcado por la economía, el cambio climático, la competencia internacional por los minerales críticos, la criminalidad organizada y las migraciones. La cita pondrá a prueba la continuidad del presidente Hakainde Hichilema, la capacidad de la oposición para superar su fragmentación y la confianza ciudadana en las instituciones.

Una aproximación al país

Zambia es un país del África austral, situado en el interior del continente y sin salida al mar. Limita con Angola, República Democrática del Congo, Tanzania, Malawi, Mozambique, Zimbabue, Botsuana y Namibia. Esta posición geográfica lo convierte en un territorio de conexión entre África central, oriental y meridional, pero también en un espacio expuesto a dinámicas regionales complejas.

Con una población de algo más de 22 millones de habitantes, Zambia posee un territorio extenso, con baja densidad de población y fuertes diferencias entre las ciudades y las áreas rurales. Su capital, Lusaka, concentra buena parte de la actividad política, administrativa, financiera y comercial. En cambio, muchas zonas rurales siguen teniendo dificultades de acceso a infraestructuras, sanidad, educación, electricidad, agua potable, internet y transporte.

El país obtuvo su independencia del Reino Unido en 1964 y ha mantenido una relativa estabilidad institucional en comparación con otros Estados de la región. Sin embargo, continúa afrontando importantes desafíos económicos y sociales. Su economía depende en gran medida de la minería, especialmente de la extracción y exportación de cobre, lo que la hace vulnerable a los precios internacionales, a la demanda mundial y a las condiciones impuestas por los acreedores externos.

Zambia cuenta con abundantes recursos naturales: tierras agrícolas, agua, potencial hidroeléctrico, parques nacionales y un patrimonio natural de enorme valor, como las Cataratas Victoria, compartidas con Zimbabue. Pero esta riqueza no siempre se ha traducido en bienestar suficiente para la población. La pobreza, el desempleo juvenil, la desigualdad territorial, la deuda pública y las deficiencias de los servicios básicos siguen condicionando su desarrollo.

Comprender Zambia exige evitar dos imágenes simplificadoras: no es únicamente un país pobre y rural, pero tampoco una economía plenamente modernizada. Es una sociedad joven, diversa y en transformación, que combina estabilidad política, riqueza minera y oportunidades de crecimiento con profundas carencias sociales y una elevada dependencia del cobre.

Elecciones 2026

En las elecciones de 2026 se elegirá al presidente, la Asamblea Nacional y las autoridades locales. El presidente será elegido mediante un sistema de dos vueltas, mientras que la Asamblea Nacional contará con 226 escaños de mayoría simple y 40 de representación proporcional, conforme a las reformas constitucionales de 2025. La elección llega cinco años después de la alternancia democrática de 2021, cuando Hichilema derrotó a Edgar Lungu y puso fin al dominio del Patriotic Front.

Aquella victoria fue interpretada como una señal positiva para la democracia africana. Zambia demostraba que una oposición podía llegar al poder por vía electoral y que las instituciones podían sostener una transición política delicada. Cinco años después, el ambiente es más complejo. Hichilema buscará renovar su mandato presentándose como un gestor responsable, capaz de restaurar la confianza internacional, ordenar la deuda y atraer inversiones. La oposición intentará convertir el malestar social, el coste de la vida y las reformas institucionales recientes en argumentos contra la continuidad del gobierno.

Candidatos presidenciales

El presidente Hichilema, de la UPND, cuenta con el respaldo de varios partidos y dirigentes aliados. Su principal rival será Brian Mundubile, candidato de la Alianza Tonse, formada por el Frente Patriótico y otras fuerzas opositoras tras la inhabilitación y posterior fallecimiento del expresidente Edgar Lungu. También concurren Harry Kalaba, por la Alianza Naranja CF; Fred M’membe, por el Partido Socialista; y Dada Katuta Mwelwa, como candidata independiente.

Encuestas

Según una encuesta de la Universidad de Zambia, Hichilema lideraría con alrededor del 60% de intención de voto, frente a una oposición combinada situada en torno al 35%. Aunque estos datos apuntan a una ventaja inicial del presidente, la campaña dependerá de la evolución económica, de la movilización opositora y de la percepción ciudadana sobre el cumplimiento de las promesas de 2021.

Demografía electoral

La demografía electoral también es clave. Aunque Zambia supera los 22 millones de habitantes, el censo electoral certificado para 2026 ronda los 8,8 millones de votantes. La diferencia se explica por la estructura demográfica del país: Zambia es una sociedad muy joven, con una elevada proporción de menores de edad. A ello se suman dificultades de registro, barreras administrativas, dispersión territorial y desigual acceso a la información. Por tanto, el dato no indica necesariamente una anomalía, sino el peso de la juventud y las limitaciones prácticas del sistema electoral.

Campaña electoral

La campaña se está desarrollando en cinco grandes ejes: economía, geopolítica, criminalidad organizada, cambio climático y migraciones. Sin embargo, el eje económico es el más decisivo. La recuperación macroeconómica y los acuerdos de reestructuración de deuda pueden mejorar la estabilidad del país, pero el verdadero reto consiste en que esa mejora llegue a la vida cotidiana: empleo, precios, alimentos, electricidad, servicios públicos y oportunidades para los jóvenes.

Hichilema intentará presentar la estabilidad económica y la credibilidad internacional como sus principales logros. Su punto débil será el desgaste social: la percepción de que la recuperación avanza lentamente y de que las promesas de cambio no se han traducido plenamente en bienestar. La oposición, aunque fragmentada, tratará de canalizar el voto urbano crítico, el malestar en las regiones más afectadas por la crisis económica y la frustración de sectores juveniles.

Contexto económico y geopolítico

Desde el punto de vista geopolítico, Zambia tiene una importancia superior a su peso demográfico. Su papel como productor de cobre, su cercanía a la República Democrática del Congo y su necesidad de inversión en infraestructuras la convierten en un país de interés para China, Estados Unidos, la Unión Europea y los organismos financieros internacionales.

El cobre es esencial para la transición energética, las redes eléctricas, los vehículos eléctricos, la industria tecnológica y algunos sectores de defensa.

El Corredor de Lobito refuerza esta dimensión estratégica. Esta infraestructura busca conectar las zonas mineras de Zambia y la República Democrática del Congo con el puerto angoleño de Lobito, ofreciendo una salida atlántica para los minerales críticos africanos. Para Estados Unidos y la Unión Europea, puede ser una vía para reducir la dependencia de China. Para Zambia, representa una oportunidad de inversión, transporte y desarrollo, pero también un riesgo si el país queda reducido a proveedor de materias primas sin suficiente transformación industrial local.

China seguirá siendo un actor esencial por su presencia en infraestructuras, minería, financiación y comercio. Zambia necesita inversión, carreteras, ferrocarriles, energía y mercados exteriores. Por ello, el próximo gobierno tendrá que practicar una diplomacia de equilibrio: aprovechar la competencia entre potencias sin caer en una dependencia excesiva de ninguna de ellas.

Criminalidad organizada, cambio climático y migraciones

La criminalidad organizada no tiene en Zambia la intensidad de otros escenarios africanos, pero representa un riesgo creciente. La posición regional del país, sus fronteras extensas, la minería informal, el contrabando, el tráfico de personas, el comercio ilícito y la corrupción administrativa pueden facilitar la infiltración de economías ilegales en circuitos fronterizos, mineros, aduaneros y políticos. Cuando los minerales estratégicos aumentan de valor, también crecen los incentivos para el fraude, la evasión fiscal, el tráfico transfronterizo y la captura de rentas por redes locales o regionales.

El cambio climático será otro factor decisivo. Zambia depende de la agricultura de secano y de la energía hidroeléctrica. Las sequías reducen cosechas, encarecen alimentos, dañan los medios de vida rurales y afectan a la producción eléctrica. La sequía de 2024 mostró la vulnerabilidad del país ante crisis climáticas de gran escala. Por eso, el próximo gobierno tendrá que tratar el cambio climático no como un asunto ambiental secundario, sino como una cuestión de seguridad nacional, estabilidad económica y cohesión social.

Las migraciones estarán vinculadas a la economía, al clima y a la situación regional. Zambia puede experimentar movimientos internos desde zonas rurales empobrecidas hacia ciudades, así como presiones migratorias procedentes de países vecinos con crisis políticas, económicas o de seguridad. No se trata necesariamente de una migración masiva inmediata, sino de un fenómeno progresivo: jóvenes que abandonan el campo, familias afectadas por la sequía, trabajadores informales que buscan oportunidades y comunidades fronterizas expuestas a economías ilícitas.

Además, Zambia acoge a más de 105.000 personas refugiadas procedentes principalmente de la República Democrática del Congo, Burundi, Angola y Ruanda. Muchas residen en los asentamientos de Mantapala, Meheba y Mayukwayukwa, así como en Lusaka y otros centros urbanos. Esta realidad confirma el papel de Zambia como país de acogida, pero también aumenta la presión sobre servicios públicos, recursos locales y mecanismos de integración.

En síntesis, Zambia llega a las elecciones con una paradoja: es un país estable, rico en recursos y cada vez más importante para la geopolítica de los minerales críticos, pero sigue arrastrando pobreza, desigualdad territorial, vulnerabilidad climática, desempleo juvenil y dependencia del cobre. La pregunta central no será solo quién gana las elecciones, sino qué modelo de país se consolida después del 13 de agosto.

Epílogo

Para penetrar en la Zambia contemporánea, comenzamos con “Ichasulilwe”, una canción de Bnell junto a Afunika, dos artistas destacados de la música popular del país. Sus ritmos africanos, combinados con influencias del afrobeats y el amapiano, nos descubren un país joven, creativo y en transformación, orgulloso de sus raíces y, al mismo tiempo, abierto a las nuevas corrientes musicales del continente. La canción ofrece así una puerta de entrada a una Zambia dinámica y diversa, mucho más rica y compleja que la imagen marcada únicamente por sus dificultades económicas y políticas.

Pedro Fuentetaja

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